“La presencia plural de los medios en el aula fomenta «el arte de aprender a vivir y de humanizar el mundo con la esperanza de transformarlo»”. Entrevista con Enrique Martínez Salanova (parte final)

Publicado: agosto 21, 2010 en Entrevistas, Uncategorized

Por Lorena Álvarez Chávez

 ¿Cómo puede contribuir la TV educativa a promover el “aprendizaje para la vida”?

Mediante el análisis crítico y creativo de los mensajes televisivos y la producción de mensajes televisivos, en radio o en video… El marco del aula es, sin duda alguna, el adecuado contexto para la reflexión y el estudio del espectáculo audiovisual que encierra la «caja mágica» y que niños y jóvenes reciben a diario en sus casas. La clase, el trabajo en pequeños grupos, los visionados repetidos, las estrategias de observación, juicio crítico y «re-creación» y una amplia, variada y enriquecida batería de actividades pueden ser recursos excepcionales para que entiendan mejor los mensajes televisivos y al mismo tiempo sepan responder mejor y más conscientemente a sus estímulos.

Hay que conocer el medio, la televisión, estudiando su historia, su tecnología, sus programaciones, su impacto social, su futuro… La televisión es un universo electrónico que se ha incorporado de tal forma a nuestro mundo cotidiano que no nos extraña su presencia en bares, lugares públicos e incluso en los espacios más privilegiados de nuestros hogares: sala de estar, cocina e incluso habitaciones. Por ello, al igual que se estudian otros ámbitos de conocimiento en el aula de relevancia social o histórica, la televisión requiere por méritos propios un tratamiento individualizado por su influencia social en general y en la vida de los alumnos/as en particular.

Analizar el mundo de la televisión por dentro, no tanto con fines profesionalizadores, ya que en la educación obligatoria no debe tenderse a una excesiva especialización, sino más bien para abrir perspectivas sociales a los alumnos/as que les permitan situarse ante su realidad y su entorno cercano, donde este medio de comunicación tiene tanta trascendencia. No se trata por ello de descubrir las facetas tecnológicas del medio -propia de una especialización periodística- sino más bien revelar los aspectos del medio que repercuten en una mejora de la competencia televisiva, en su doble dimensión de lectura crítica y escritura creativa, esto es, en la medida en que el conocimiento de los recursos audiovisuales desarrollen y afiancen una «televidencia» activa, esto es, más crítica y creativa.

Realizando televisión, elaborando los propios chicos sus alternativas audiovisuales al medio a través del juego creativo de cambio de bandas sonoras, manipulaciones de las imágenes, montajes de películas originales a través del soporte vídeo, espots publicitarios, etc.

Participando en una emisora de televisión. A partir de una adecuada planificación didáctica que parta de las necesidades reales de los alumnos/as y del entorno social, es posible poner en funcionamiento emisoras de televisión en el propio centro. El aparataje no tiene que ser excesivamente costoso ni complicado, al menos si no hay grandes pretensiones. Como la radio, la televisión ofrece en el currículum la posibilidad de interrelacionar todo el contexto educativo, a través de un medio globalizador que trae consigo por su propia dinámica implicaciones directas en la comunidad escolar.

¿Esto es realizable en sectores de mayor pobreza?

En zonas caracterizadas por déficits socioculturales, en pueblos aislados, en zonas marginales, en espacios rurales e incluso en centros que quieran poner en marcha procesos innovadores de la enseñanza con la ayuda de tecnologías más o menos avanzadas, una sencilla emisora de televisión puede ser un especial revulsivo no sólo para la comunidad escolar (alumnos, profesores y padres), sino también para todos los sectores sociales de la población o barriada.

Cabe también la posibilidad de participar periódicamente, bien mediante grupos fijos o diferentes, en emisoras de televisión local que en muchos casos estarían dispuestas a programar espacios para niños y chavales (sic), e incorporar así nuevas audiencias a su emisora.

Todas estas propuestas deben ser siempre analizadas y responder a objetivos pedagógicos muy definidos, pues la práctica ha demostrado que, al contacto con los medios tecnológicos, se sucumbe fácilmente a su magia y encanto y se olvida desgraciadamente que lo importante es el proceso de aprendizaje, siendo bastante más secundario los instrumentos para conseguirlo y los medios para alcanzarlo.

La televisión ofrece, pues, múltiples posibilidades de desarrollo en el aula, que no deben convertirse sin más, en un aumento de las ya excesivas horas de televisión que los chicos soportan a diario, sino más bien una vía para que descubran este nuevo lenguaje de expresión, este novedoso código que sirve de vehículo y fuente de información para las ciudadanas y ciudadanos de hoy.

¿Cuál es el principal valor de lo audiovisual en el proceso educativo del ser humano?

Desde la década de los setenta, la UNESCO viene insistiendo en la trascendencia de este nuevo ámbito de conocimiento para la formación de receptores críticos y autónomos, si se trabaja desde un punto de vista transversal, que englobe no sólo las distintas materias o disciplinas, sino también los diferentes ciclos y etapas educativas. La «Educación en Medios de Comunicación», contiene en sí todos los rasgos definitorios de los temas transversales, en cuanto que permite acercar a la escuela a realidades sociales altamente significativas, favoreciendo la adquisición de valores, normas y estrategias de actuación personal y social que transciende, al tiempo que las engloba y superpone, a las clásicas disciplinas, abarcando todos los niveles del sistema escolar.

Pero junto a la aportación de este ámbito nuevo de conocimiento, la «Educación en Medios de Comunicación» se complementa con la presencia de tecnologías e instrumentos propios que permiten desarrollar, no sólo el análisis, sino también la investigación y la producción con sus propios «medios». Las posibilidades que ofrece el tratamiento de los medios de comunicación para el acercamiento de los alumnos/as a la realidad cotidiana no se limita sólo a contenidos informativos o conceptuales, sino que pueden incluir, con una dinámica didáctica adecuada, recursos para la motivación, para el descubrimiento y la creación de sus propios mensajes de respuesta al medio.

La trascendencia de la comunicación audiovisual es sin duda clave en la progresiva implicación de los alumnos y alumnas en su propio proyecto de vida (dimensión ética). La formación de lectores críticos y creativos con los medios no tiene sentido si no es dentro de un consenso de valores; lo que llama F. Lucini la «ética de mínimos». La presencia plural e innovadora de los medios en las aulas fomenta «el arte de aprender a vivir y de humanizar el mundo con la esperanza de transformarlo». Conocer críticamente los medios, saber emplear los nuevos lenguajes de forma creativa rompe definitivamente el distanciamiento entre lo que la escuela enseña y lo que los niños y chicos viven en sus hogares y en la calle.

Pero además, la propia experiencia personal de las profesoras y profesores que se han aventurado a utilizar los medios en sus aulas puede dar fe que los medios no sólo están presentes en todas las áreas y en todos los niveles, sino que además, pueden actuar, como una «transversal de transversales», al ser un privilegiado instrumento de integración de los saberes de las distintas áreas.

En definitiva, un tratamiento globalizado de la televisión en la enseñanza, tiene que estar encuadrada dentro del eje transversal de la «Educación en Medios de Comunicación» para dar coherencia y sentido a su explotación didáctica y para enriquecer todo un proceso que atraviesa de arriba a abajo y de derecha a izquierda todo el currículum.

Un diseño curricular abierto y flexible, con notable porosidad a los contextos donde se produce el acto educativo, sin duda, exige la convergencia de múltiples recursos, de nuevos ámbitos relevantes de conocimiento y de una mayor inmersión en la realidad cotidiana para facilitar el proceso de enseñanza y aprendizaje. La televisión, dentro de las coordenadas propias de la «Educación en Medios de Comunicación»,  es un óptimo instrumento en estos tres niveles: como auxiliar y recurso de aprendizaje en todas las etapas y en todas las áreas, aunque evidentemente con bastantes modalidades y variantes en función de los grados y de las materias; como nuevo ámbito de conocimiento de fuerte relevancia social que ha de ser conocido por su enorme incidencia en la vida social y la necesidad de hacer frente juiciosamente a sus mensajes; y finalmente, como técnica creativa o lenguaje comunicativo, para expresar los alumnos y alumnas sus propias cosmovisiones vitales.

 

Más información sobre el tema en:

http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/salanova.htm

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